El tercer seminario web, celebrado el 21 de abril de 2026, se centró en el tema “Contabilidad para las personas, la naturaleza y la economía: el Marco de Cuentas Oceánicas”, y ofreció diversas reflexiones de los ponentes sobre el trabajo que se está realizando en materia de Cuentas Oceánicas en sus respectivos países.
El seminario web comenzó con una presentación del Sr. Carlos Cordero Vega, Director de la Secretaría de Planificación Sectorial de Ambiente y Energía del Ministerio de Ambiente y Energía del Gobierno de Costa Rica. Durante su intervención, comenzó afirmando que:
“Las cuentas ambientales son la materia prima para crear políticas públicas basadas en evidencia técnica; es muy importante contar con cuentas de nuestro entorno para poder visibilizarlas dentro del modelo de desarrollo económico de nuestros países”.
Explicó que el país no se limitó a llamarlas únicamente "cuentas oceánicas"; en su lugar, para representar mejor todo su alcance, las denominaron Cuenta de Recursos Marinos y Costeros. Señaló que “en 2024, en el evento Immersed in Change, iniciamos un piloto en manglares. Para 2026, ya contamos con una hoja de ruta para la cuenta oceánica”.
A continuación, intervino Andria Grinage, Oficial Superior de Economía Azul del Ministerio de Economía Azul y Conservación Marina de Belice, quien explicó que: “Belice se convirtió en uno de los países a nivel mundial en establecer realmente un ministerio dedicado exclusivamente a la economía azul, y nuestro enfoque se arraigó profundamente en la gobernanza oceánica integrada”.
“La economía de Belice está extremadamente conectada con el océano. Las Cuentas Oceánicas nos ayudarán a abordar las brechas mediante la integración de datos ambientales, económicos y sociales, permitiéndonos comprender mejor las compensaciones (trade-offs) reales y tomar decisiones más sostenibles. Belice lanzó su Proyecto Piloto de Cuentas Oceánicas en 2024, lo que nos permitirá medir sistemáticamente cómo nuestro océano contribuye realmente a nuestra economía”. Finalizó su intervención afirmando que “el piloto permite al país generar datos sobre la salud de los ecosistemas, la actividad económica y los beneficios sociales”.
El seminario web, realizado en colaboración con la Alianza Global de Cuentas Oceánicas (GOAP), contó con una presentación de la Sra. Jessica Bridgerland, Economista Aplicada de GOAP. Ella comenzó su intervención planteando tres preguntas críticas para los gobiernos que dependen fuertemente del océano:
¿Qué aporta realmente nuestro océano (economía azul) a toda la economía?
¿Qué tan sostenible es eso?
¿Quién se está beneficiando?
“Estas no son preguntas técnicas; son preguntas de gobernanza, y las cuentas oceánicas proporcionan los datos para que se puedan responder”, afirmó.
Continuó su intervención señalando que “la cuenta oceánica no necesita empezar de cero; el marco general reúne toda la información en un sistema coherente. Se puede empezar con lo que se tiene e ir construyendo desde ahí, desde esa recopilación hasta la toma de decisiones”. Estos planes responden a las necesidades locales, y enfatizó que la conservación no es un costo, sino que genera un importante retorno de la inversión. Concluyó destacando varios ejemplos prácticos de diferentes países del mundo que están implementando Cuentas Oceánicas.
Reconociendo que Antigua y Barbuda es un defensor vocal de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS), la Sra. Robyn Browne, Oficial Técnica del Departamento de Economía Azul del Ministerio de Agricultura, Tierras, Pesca y Economía Azul del Gobierno de Antigua y Barbuda, abordó la cuestión de cómo un enfoque armonizado o regional de las cuentas oceánicas en el Gran Caribe podría empoderar a las islas para negociar mejor el financiamiento climático y la inversión sostenible:
“Para los SIDS, esto es fundamental porque nuestras economías dependen profundamente del océano, aunque históricamente han sido subvaloradas en los sistemas de contabilidad nacional. Para el Gran Caribe, un enfoque armonizado en toda la región puede permitir datos y métricas comparables, lo cual es crítico para interactuar con las instituciones de financiamiento climático”.
Concluyó su intervención con un ejemplo: “Evaluar un arrecife de coral, no solo como biodiversidad, sino como infraestructura de protección costera, podría fortalecer nuestros casos para el financiamiento de la adaptación. Las economías individuales son pequeñas, pero colectivamente representan oportunidades significativas e invertibles”.
Gabriela Encalada, Especialista Ambiental Senior en PROBLUE, Banco Mundial, comenzó brindando una explicación general de PROBLUE, el programa oceánico del banco. Afirmó que se trata de un "fondo fiduciario de múltiples donantes que apoya a los países para proteger y utilizar los ecosistemas oceánicos y costeros de una manera que respalde el crecimiento económico, el empleo y la sostenibilidad ambiental, sentando las bases de una economía azul sostenible e inclusiva".
Señaló que las Cuentas Oceánicas proporcionan una forma estructurada de integrar datos en las dimensiones ambiental, económica y social, ayudando a los países a comprender claramente cómo los activos oceánicos contribuyen no solo al crecimiento y la resiliencia, sino también a los empleos y medios de vida que dependen de ecosistemas marinos saludables.
“Los países nos hacen las mismas preguntas fundamentales: ¿Qué tan grande es nuestra economía azul? ¿Cuánto valen realmente nuestros ecosistemas marinos? ¿Y dónde deberíamos invertir para lograr los mejores resultados para las personas y la naturaleza? Aquí es donde las cuentas oceánicas nos permiten responder estas preguntas con evidencia en lugar de meras suposiciones; pasando de una toma de decisiones fragmentada a una planificación más integrada y estratégica”.
¡No se pierda ni un detalle de esta importante conversación sobre Cuentas Oceánicas! Le invitamos a ver el video completo de esta sesión. Las Sesiones I y II también están disponibles aquí.